La deshumanización de la medicina y el alto costo de la salud
En los Estados Unidos, el primer motivo para declararse en bancarrota es la imposibilidad de pagar las deudas médicas. Seguidos vienen Canadá y el Reino Unido. Pero el costo de la salud no es solo un problema en países desarrollados o sin cobertura médica universal; Canadá tiene un modelo de seguridad social envidiable, al igual que India, México y Brasil.
Aun así, el alto costo de la atención médica lleva a cientos de familias a la ruina cada año, de la misma forma que ocurre en Nigeria y Filipinas, donde enfrentan problemas similares.
Cobertura médica universal se refiere a un sistema en el que todos los ciudadanos tienen acceso a servicios de salud sin importar su situación económica. En teoría, esto debería reducir el impacto financiero de la atención médica en la población. Sin embargo, el problema del costo persiste, incluso en países con sistemas de salud bien estructurados.
Por ejemplo, Canadá cuenta con un modelo de seguridad social universal, al igual que India, México y Brasil. Aun así, el alto costo de la atención médica lleva a cientos de familias a la ruina cada año, de la misma forma que ocurre en Nigeria y Filipinas, donde enfrentan problemas similares.
El acceso a la salud
Dicho esto, no podemos concluir que el acceso a la salud depende únicamente de la cobertura estatal; por el contrario, las prácticas de los profesionales de la salud influyen significativamente en los costos y en la calidad del servicio.
Por esta razón, es fundamental analizar cómo las decisiones médicas afectan no solo la salud, sino también la estabilidad financiera de los pacientes.
El juramento hipocrático que los doctores toman al graduarse establece que el médico debe actuar en beneficio de sus pacientes. Sin embargo, las prácticas actuales parecen diferir de este ideal, priorizando el beneficio económico sobre el bienestar del paciente.
El rol de los médicos
En el artículo de la Asociación Americana de Medicina (AMA, por sus siglas en inglés) de febrero de 2013, titulado “El rol de los médicos en proteger el bienestar financiero de los pacientes”, se menciona que los médicos tienen una responsabilidad moral no solo en la salud física de sus pacientes, sino también en su bienestar financiero.
En ese mismo documento, se admite que los médicos no están formados adecuadamente en la gestión eficiente de los recursos. La cultura médica prevaleciente de hacer todo lo posible genera gastos innecesarios.
Se estima que un tercio de los procedimientos médicos no aportan mejoras sustanciales en la salud del paciente, pero sí generan un gasto innecesario. La misma AMA acepta que es necesario equilibrar la calidad de la atención con la eficiencia económica.
El componente económico
El mismo Galeno reconocía el componente económico en la medicina y advertía al respecto, pero jamás hubiera podido imaginar el grado de especialización y la tecnología de vanguardia con la que hoy contamos.
Esta tecnificación excesiva ha llevado a los doctores a trabajar en base a procedimientos que requieren el desapego emocional para la toma de decisiones críticas. Y esto, hasta cierto punto, es comprensible.
No podemos negar los grandes avances que hemos logrado en el ámbito de la salud, pero la creciente objetivización del paciente y el utilitarismo médico están incrementando a un ritmo alarmante.
La atención médica es un privilegio que marca diferencias en las sociedades, y los profesionales de la salud tienen cierta responsabilidad en ello. Hay que aceptar que la deshumanización del paciente ha llevado a los médicos a no escuchar detenidamente a sus pacientes.
Para cuestionar
¿Cómo podrían hacerlo si tienen consulta tras consulta? Con atenciones tan breves y carentes de aspecto emocional, es fácil cometer errores médicos.
En la actualidad, el fenómeno de la deshumanización del paciente es cada vez más palpable. La estandarización de tratamientos ha traído consigo protocolos rígidos y automatizados que eliminan la necesidad de adaptaciones individuales, reduciendo costos en investigación y desarrollo de tratamientos personalizados.
Creo que todos, en algún momento, hemos sido atendidos por un experto médico y nos hemos sentido más como objetos de estudio que como seres humanos con una condición que necesita tratamiento.
El filósofo Avicena promovía una visión integral de la medicina, donde el bienestar del paciente no era únicamente físico, sino también mental y espiritual. Si adoptamos ese enfoque, nos preguntaríamos: ¿por qué permitimos que cientos de miles de personas pierdan su paz mental cada año a consecuencia de gastos exorbitantes en procedimientos médicos?
Conclusión
La medicina es, ante todo, una ciencia al servicio de la vida, y debe recordar que detrás de cada diagnóstico hay una historia, una emoción y una persona que merece ser tratada con dignidad y tener sus intereses protegidos.
Si la salud es un derecho fundamental, ¿hasta cuándo permitiremos que su acceso dependa más del beneficio económico que del bienestar humano?
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