La Filosofía Como Respuesta by Martin Alonso Aceves Custodio

Espiritualidad sin dogmas

En Occidente, nuestra espiritualidad ha estado marcada por dogmas, algo habitual tomando en cuenta que la filosofía, la ciencia y la política también lo están. Se nos ha enseñado a pensar dentro de las paredes de ideas “ciertas” que nos dan seguridad, pero que también exigen obediencia.  

 Nuestras sociedades abrazan el dogma, pues las libera de la pesada tarea de decidir. Pensar puede ser fatigante, y obedecer a quienes nos alimentan con dogmas se ha convertido en un acto de fe —algo sagrado.  

Lo curioso sucede cuando una sospecha crece en nosotros y nos atrevemos a salir de las paredes dogmáticas que nos protegen, pero que a la vez nos encarcelan. Empezamos a ver la vida como un regalo que merece ser vivido sin limitantes.  

Espiritualidad sin religiones

La espiritualidad no es sinónimo de religión. La religión realiza tareas dignas de una organización bien estructurada. Con sus normas, rituales y templos, se vuelve un sistema. En cambio, la espiritualidad es algo íntimo, algo abierto y, en ocasiones, salvaje. Es nuestra oportunidad de ser con lo demás que es.  

Para ejercer nuestra espiritualidad no requerimos autoridades que avalen nuestro pensamiento o acción; únicamente necesitamos estar abiertos a experimentar.  

Si estás buscando caminar esta ruta, debes saber que, para poder abrazarla sin regresar a las normas religiosas, es necesario aceptar que no hay respuestas definitivas. Esto te dejará de frente a la duda.  

El dogma ofrece un santuario, pero la duda ofrece un campo fértil. Descubrir la vida es vivirla, no escuchar acerca de ella.  

 

Espiritualidad sin dogmas 2

Asombro

Así como la filosofía, la espiritualidad requiere de asombro. Aquello que nos asombra capta nuestra atención y nos hace preguntarnos qué significa estar aquí y ahora. Esta noción es la que hemos llamado sagrada. Nuestros más antiguos antepasados se preguntaban lo mismo que nosotros hoy. Siempre hemos buscado lo sagrado.  

La parte mágica de vivir la espiritualidad sin dogmas es que lo sagrado se puede manifestar en cualquier parte y en cualquier momento. No necesita templos.  

Vivimos en tiempos en que todo está a la venta. El mercado no perdona ni lo espiritual. Sobran gurús, libros de autoayuda y talleres de iluminación. Si estás buscando ejercer tu espiritualidad, cuídate de estas trampas. La espiritualidad no es un accesorio, es una forma de vida.  

La comunidad

A pesar de que la espiritualidad es un ejercicio íntimo, el ser humano no deja de ser un animal social y de responder a su naturaleza. La espiritualidad en grupo es un ejercicio de escucha y respeto donde todos aceptan las travesuras de la incertidumbre.  

Y es que, sin dogmas, podemos genuinamente ver florecer en nosotros la compasión, el respeto y la justicia. Permitiéndonos ser vulnerables a nuestra ignorancia, abrazamos el relativismo de las cosas.  

Conclusión

El presente y el futuro de la espiritualidad se encuentran en un limbo entre las nuevas pseudo-religiones con dogmas reciclados y promesas de salvación, y la cada vez más común reflexión compasiva acompañada de responsabilidad social. 

Despertemos: no necesitamos más credos ni sistemas, necesitamos ampliar nuestra capacidad de estar presentes.  

Vivir en la pregunta no es tan malo. La certeza de vivir con sentido no debe consumirnos. 

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