Ni tabú ni tarde: Educación sexual desde la infancia
En la era de la información, nuestros hijos están expuestos a todo tipo de contenido y pláticas. Los tiempos en los que los padres éramos la primera fuente de información quedaron atrás.
Los hijos ya no acuden a nosotros por conocimiento nuevo, sino por confirmación de lo que han oído en otro lado. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cuándo es el momento adecuado para hablar de sexualidad con ellos?
Los expertos en salud mental recomiendan que no se trate de una sola conversación, sino de una serie de pláticas progresivas durante la infancia. Estamos hablando de preparar a nuestros hijos para la casi inevitable exposición a material de carácter sexual o erótico.
Podrán no estar listos para comprender todo, pero al menos tendrán las bases para no ser sorprendidos de la nada.
¿Cuándo abordar la sexualidad?
La sexualidad debe ser abordada desde el punto biológico inicialmente, pero con el paso del tiempo debe incluir menciones a la confianza, la apertura y las emociones.
Lo principal es entender que la plática no puede ser aplazada y que la mejor medida es tomar la iniciativa. Ya hace más de 2000 años el filósofo Platón concebía a la educación como la forma de transmitir conocimiento sobre el alma, es decir, sobre el cuerpo, el afecto y el deseo.
Sus ideas resuenan con la noción de que la educación debe empezar desde la infancia y que la enseñanza debe ser clara, empática y sin prejuicios.
Es importante que, como padres, aceptemos que no tendremos todas las respuestas. Está bien. Podemos ir de menos a más: enseñar sobre las partes del cuerpo, los límites personales y el consentimiento.
En la actualidad
Con el paso de los años se pueden introducir temas como la pubertad, la identidad de género, las relaciones amorosas y la sexualidad. Los filósofos existencialistas Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir sostenían que la libertad es el eje central de la formación del sujeto.
Así que, visto de esta forma, hablar de sexualidad con nuestros hijos,inclusive antes de que ellos muestren curiosidad no es un acto de imposición moral, sino una oportunidad de fomentar su autonomía. Es su cuerpo, son sus relaciones, son sus decisiones.
Crear un ambiente seguro donde los hijos no se sientan juzgados es el reto, pero una vez superado, nos encontraremos con una relación padre-hijo más estrecha y con niños de buen autoestima.
Caso contrario, si nuestros hijos son expuestos precozmente a contenido sexual, pudieran verse afectados por ansiedad y confusión e inclusive llegar a practicar actos sexuales de riesgo.
Avances
Las conclusiones a las que ha llegado la neurociencia afectiva nos dicen que la familia es el primer lugar de socialización emocional. Por lo tanto, cuando temas cruciales son tabú o son reprimidos, ese vacío será llenado por fuentes externas que no siempre tienen los mejores intereses de nuestros hijos en mente.
Respondiendo la pregunta, ¿cuándo es mejor hablar con los hijos acerca de sexualidad? La respuesta es clara: el mejor momento es ahora. Hay que hacerlo de forma progresiva, con apertura y con cuidado de adecuar el mensaje al nivel emocional del niño. Así estaremos formando individuos libres para construir su propia ética.
Conclusión
La educación sexual desde la infancia no es una cuestión de tiempo ni de controversia, sino de derechos, cuidado y prevención. Abordarla sin tabúes permite formar personas con mayor conciencia de su cuerpo, respeto hacia los demás y herramientas para establecer relaciones sanas.
Iniciar estos aprendizajes desde edades tempranas no implica acelerar procesos, sino acompañarlos con información adecuada, lenguaje claro y afectividad. Al eliminar los silencios y miedos en torno a la sexualidad, se fortalece una cultura de respeto, equidad y protección frente a la violencia y los abusos.
En definitiva, educar en sexualidad desde la niñez es apostar por una sociedad más justa, informada y empática.
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